Humedales Construidos

¿Qué es un humedal?

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Ejemplo de un Humedal.

Existen diversos autores que nos pueden ayudar a entender qué se define por humedal. Según Kadlec y Knight (2006), los humedales corresponden a “áreas de tierra que están húmedas durante parte de o todo el año debido a su ubicación en el paisaje”. Por otro lado, Crites (2006) los define como “tierra donde el nivel del agua está sobre, o a nivel del suelo por un tiempo tal, que el suelo queda saturado de agua y permite que crezca vegetación”. Entonces, se entiende por humedal un área de tierra que se inunda con la frecuencia y duración suficientes para propiciar el crecimiento de vegetación, y por ende, el desarrollo de ecosistemas. Generalmente los pantanos, ciénagas, estuarios y algunas áreas costeras caen dentro de esta definición de acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (US EPA).

Los humedales se pueden encontrar frecuentemente en las periferias de cuerpos de agua mayores, tales como ríos y lagos, donde cumplen diversas funciones; mejoran la calidad de las aguas, controlan el efecto de las crecidas, y conforman hábitats para la vida silvestre. Muchas especies en peligro, así como innumerables especies de peces, moluscos, mamíferos y aves, encuentran en los humedales un espacio de alimentación, reproducción, crianza y refugio. Es por esto que tienen una reconocida importancia en la conservación de la biodiversidad, y se ha buscado protegerlos internacionalmente a partir de la creación de los llamados sitios Ramsar.

¿Qué es un humedal construido?

 

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Al igual que un humedal natural, un humedal construido es un sistema donde interactúan agua, un sustrato o medio de soporte y vegetación, pero que a diferencia del natural, este es construido por el ser humano con un objetivo específico. 

¿Para qué construir un humedal?

En particular, un potencial uso para los humedales construidos corresponde a una función de sus homólogos naturales; la remediación de agua, es decir, el mejoramiento de la calidad de esta, las cuales podrían ser residuos industriales líquidos (RILES), aguas servidas domésticas o incluso sistemas acuáticos contaminados.

Los humedales, al ser una zona con rasgos tanto terrestres como acuáticos, propician una alta tasa de actividad biológica, albergando procesos capaces de transformar diversos tipos de contaminantes en subproductos inocuos y/o nutrientes esenciales para las especies que se encuentran en el humedal. El beneficio de este tipo de transformaciones bioquímicas es que son realizadas utilizando energías renovables provenientes del sol, viento, suelo, plantas y animales, por lo que se les llama sistemas de tratamiento natural o no convencional. Los sistemas de tratamiento naturales, en contraste con los sistemas de tratamiento convencional, tienen un bajo costo energético dada la naturaleza de sus procesos. Sin embargo, estos requieren una extensa zona en donde emplazarse. Aún así, los humedales construidos se presentan como una solución alternativa a los tratamientos convencionales, especialmente en zonas donde la construcción de una planta de tratamiento es poco viable, ya sea por su lejanía, difícil acceso, o falta de mano de obra o profesionales dispuestos a operar la planta.